lunes, 22 de septiembre de 2008

Silencio...


Trataba de escuchar los sonidos del silencio. La noche era tan oscura y penetrante que no dejaba que ni una estrella se colara por la rendija de la habitación.

Sólo lograba captar los diminutos suspiros del viento, el monótono tic-tac del reloj, el vaivén de su respiración, el rasgar del papel con su bolígrafo.

Se recargó en la silla seminueva que tenía para sujetar un cuerpo cansado de una vida. Vestía normal, casual y de negro. Su cabello estaba recogido en una cola alta y sus ojos estaban cerrados tratando de pensar qué es lo que necesitaba hacer en ese momento.

Eran casi la 1 de la madrugada. El cuarto estaba a oscuras y sólo una tenue lámpara alumbraba su objetivo. Un taza de café bastaba para mantenerla despierta hasta muy tarde -o muy temprano-, pero tenía ganas de algo más. Encendió un cigarro.

Saboreó lo que le daban. Subió los pies encima del escritorio y se reclinó aún más en la silla seminueva, miraba a su alrededor y todo estaba vacío, como siempre lo estaba para aquella hora de la noche. No había televisión -la distraía-, no había teléfono -lo odiaba-, no había gente -no la necesitaba-.

Se quedó observando la luz que emanaba del aparato. Se quedó ensimismada. Siempre había amado las luces tenues, sutiles, bajas; como esas que se divisan desde una cima al contemplar una ciudad en la noche.

Se sentía tranquila, ecuánime, neutral. No estaba triste, alegre o enfadada. Ya había hecho todo lo que tenía qué hacer y sólo le quedaba disfrutar. No quería dormir, pues la cafeína había hecho bien su trabajo. No quería hacer nada, simplemente estar allí, fumando, sentada, oliendo el café y observando el papel en blanco.

No quiso pensar en nada, se olvidó de sus placeres, de sus dolencias, de sus anhelos y de sus carencias. Quiso estar sola esa madrugada, estar sin la compañía de nadie, esperar a que se haga el mañana para ahora sí, tener que levantarse; esperar a que todo transcurra, a que todo pase. Vivir como siempre había querido, pero sin tener que lamentarse. Errar, pero aprender de los errores. Sufrir, pero olvidarlo después en un bar bebiendo alguna copa en soledad, o acompañada. Se dijo que tal vez mañana esté muy lejos de esa habitación, lejos del aroma de ese café, de ese cigarro que estaba apunto de ser apagado, de esa silla seminueva reclinable y de ese sentir tan pacífico que experimentaba.

No llevaba prisa, no necesitaba nada. Estaba agusto, estaba bien. No pensó en nada más, porque no había nada en qué pensar.


Se levantó, apagó la tenue luz de la lámpara que alumbraba su escritorio, cerró la puerta de la habitación y volvió al mundo real, al exterior...

11 comentarios:

Amorexia. dijo...

Momentos de uno y nada mas. Que nadie se atreva a profanar esta soledad y este silencio. La noche es un hábitad.

Buen texto. saludos desde mi extraño país.

♥♥ ★★Itzi Citlally★★ ♥♥ dijo...

Hola Gaby pues tu siempre con estos textos tan llenos de reflexion la verdad esque hay veces que hago lo mismo yo ; pero sin el cigarro ni el cafe solo yo aqui en mi cuarto con todo apagado solo una pequena luz que sale del bano y estar piense y piense hasta que me quedo dormida para regresar al otro dia al mundo ala realidad :)

Saluditos amiga que estes muy bien y que esta semana te salga bien todo :)

Falcon dijo...

El silencio tiene un sonido demasiado perturbador y por eso preferimos ignorarlo o camuflarlo con el rudo de la vida moderna

Lobo Alpha dijo...

La soledad solo es mala para quien no la quiere.

Abbita dijo...

Todos necesitamos de esos momentos alguna vez!

Bonita un saludo! y claro que te doy lechita chocolatada! :)

samuelecktro dijo...

muy bueno tu cuento, aunque medio deprimente, cita mucho a la soledad y a la amargura, pero son momentos que a veces los nececitamos para poner en orden nuestras vidas, antes de que se nos vayan de las manos :)

Muchos saludos mi estimada Gaby!

ËTÖR dijo...

Simplemente... mi cita ideal conmigo mismo... bueno... a excepción del tabaco...

Muchos besos!

blackeagle-italiano dijo...

Ahhh!!! llevo dos cuentitos llamados silencio que leo el día de hoy!! y ambos muy bueno!!

Me encanto tu cuento porque me identifique, así de apacible y agradable me siento cuando estoy en el interior de mi casa, conmigo mismo, con mi soledad, a veces es tan agradable estar solo, luego quieres estar acompañado, es lo gico, pero la soledad si es disfrutable!!!

Salir al exterior, lo duro que puede ser salir al exterior sin las armas adecuadas para defenderte!!

Besos Gaby!!! Me gustan tus cuentos!!

Lara dijo...

hola gaby!!!!!!!!!!

regrese!!!!!

de donda sacas esos cuentos?
como piensas en ellos??

como le haces???

besos!!!

Venomezcalito dijo...

el silencio tiene un sonido tenue qe podemos envolverlo con lo que deseamos ese momento

oscareque dijo...

A veces escuchar los sonidos del silencio son los más complicados.

Me gustó mucho el cuento, de alguna manera siempre siempre refleja algo de nosotros en algún parrafo.

El exterior muchas veces puede ser tan duro y seco, hay que saberse enfrentar.

Saludotes