
Soñaba siendo un ángel, de alas relucientes, de esos que a su paso iluminan el camino, y arrancan una sonrisa...
Un día me encontré con un hombre a simple vista bueno, se veía necesitado de ayuda, le pregunte si necesitaba ayuda, estaba perdido según me dijo, yo, amablemente saque mi brújula de oro, y al querer orientarlo, me arrebato mi herramienta, y soltó a correr.
Después del incidente, solo me senté en una banqueta y me puse a llorar, sin mi brújula, yo no era mas que un simple mortal.
Y comencé a vagar sin sentido, recorriendo lugares, caminos, senderos... que desconocía, comenzaba a caer la noche y yo exhausta, sin saber a donde ir, me quede dormida en un parque, al despertar seguí mi camino, sin rumbo fijo.
Un día de esos soleados cuando el sol cala la vista y resecaba mi garganta, te encontré en mi camino, y decidí seguirte sin saber por que, al principio, me daba la sensación de estar detrás de dios mismo, después me acostumbre a tu presencia, pero siempre tras de ti.
Hoy, me encuentro aquí, hundida en este fango, en la inmensidad de mis caprichos, y a la merced de mi melancolía, aquí en la obscuridad de mis deseos, esperando ver la luz de un nuevo día.
“Soy el ángel del deseo” me dijiste un día, y cortando de un tajo mis alas, me besaste y me hiciste tuya.
Dime que quieres de mi mitad del alma mía? que enfermas mi alma, contaminas mi cuerpo, y sin piedad alguna te apoderas de mis locuras.
La oscuridad se a convertido en mi vida, dime como confiar en ti ángel mio, si estoy atada a ti desde aquel primer beso, aquel que me abrió las puertas a la inmensidad del inframundo.... estoy unida a ti que posee mi cuerpo entero, y te adueñas de mis sueños día con día, envenenando así el alma mía.