Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de febrero de 2010

La casa en la playa...



En aquella época, vivía sola en una pequeña casa cómoda a la orilla del mar, era un poco solitaria, pero lo cómoda recompensaba. Tenía una vista espectacular, con enormes ventanales, bastante bien iluminada, una chimenea enorme en la sala principal, una recamara bastante cómoda, no podía pedir más, el mejor lugar para convertirlo en mi santuario de descanso. Siempre había considerado mi casa mi santuario, mi lugar de descanso, un lugar donde nadie me molesta, donde me alejo de todo y de todos.

La primera semana fue un poco extraña, el ruido de las olas me despertaba continuamente, algunas veces, soñaba que las olas crecían hasta alcanzar mi casa, y así por obra de magia el mar se comía mis sueños, mi tranquilidad y mi vida entera.
Poco a poco todo eso fue desapareciendo, o quizá me acostumbre al susurro del mar en mis oídos, disfrutaba de todo a mi alrededor, todo era tan especial, que no me daba cuenta del pasar de las horas.
En invierno, pasaba largas horas de trabajo sentada frente a la chimenea, en verano, salía a tomar el sol en alguna de las rocas que adornaba mi casa, en ocasiones me sentaba frente a la ventana, simplemente a observar el movimiento de las olas, las gaviotas, el cielo y el sol que se reflejaba en esas aguas saladas.Todo en mi vida era un silencio total, hubo un momento en el que creí haber olvidado el sonido de mi voz.
Cierta noche, mientras dormía profundamente, algo interrumpió mi sueño, un murmullo abrazador, una voz lo suficientemente tierna y dulce que me enamoró de solo escucharla, sentía su aliento en mis oídos, y eso me hacia experimentar cierto placer, esto se produjo día con día, y yo esperaba con ansia las noches para escuchar aquella voz de murmullo que me llevaba a otro plano, nunca logre entender lo que realmente quería decirme yo solo me dejaba llevar por el éxtasis que en mi provocaba.
Con el tiempo me acostumbre a su idioma, tanto, que podía entender por fin lo que durante mucho tiempo había querido decirme, me pidió que la siguiera, y sin pensarlo fui tras de ella, me dejaba guiar por aquella voz en mis oídos. Mi cuerpo desnudo se estremeció al sentir la brisa y el frío nocturno de la playa...De pronto el agua salada en mis pies me despertó, ahí estaba yo, desnuda en medio de la playa, viendo aquella voz alejarse entre las aguas saladas...


Lo escribí mientras escuchaba... "As fast as you can" by "Fiona Apple"

jueves, 11 de febrero de 2010

[Inserte titulo interesante...]


Me quedé en silencio, en medio del mar de incertidumbre que inundaba mis pensamientos, en ese momento no comprendía lo que pasaba a mi alrededor.

Debieron pasar varios días, y yo seguía ahí inmóvil, mis labios se mostraban resecos, casi blancos por la falta de agua, el viento los había secado, mostrando unos labios maltratados por la inclemencia del clima, el sol quemaba mi piel con sus rayos durante el día, y la luna amedrentaba mis quemaduras al caer la noche.

Mi cabello se mecía a merced del viento, mi estómago, había sucumbido ante el hambre, mi voz... ¿Como era mi voz? No lograba recordarla, mis ojos cansados, solo deseaban dormir... Pero aquellos pensamientos no daban tregua.

Estuviste frente a mí todo el tiempo, observando inmóvil bajo el rayo del sol, en la alborada, bajo la luz de la luna. Tus espesas ropas ni el viento las movía, jamas logre ver tu rostro, pero adivinaba que me mirabas.

No sentía mis dedos, no sentía mis piernas, había perdido la movilidad completa, pero aún así sentía mi corazón latir, y a pesar de todo, mi corazón sentía regocijo, por que al volver al vista al pasado, podía ver sonrisas a mi alrededor, sonrisas que logre robarme, algunas con amplio consentimiento, otras, sin pedir permiso, siempre que regale una sonrisa, recibía dos o tres a cambio.

He perdido la noción del tiempo, no se cuanto tiempo tenemos aquí, tu esperando que me rinda para cumplir tu cometido, y yo esperando que un milagro suceda para que no cumplas con ello.

Siento un pesar en mis ojos, y a la vez cierto placer, me siento en la gloria... El sueño me ha vencido.
Me tomaste entre tus brazos, justo en ese momento un olor a rosas inundo mis sentidos, y me perdí en el sendero del olvido...


Lo edité mientras escuchaba... "Sad song" by "Au revoir Simone"

lunes, 22 de septiembre de 2008

Silencio...


Trataba de escuchar los sonidos del silencio. La noche era tan oscura y penetrante que no dejaba que ni una estrella se colara por la rendija de la habitación.

Sólo lograba captar los diminutos suspiros del viento, el monótono tic-tac del reloj, el vaivén de su respiración, el rasgar del papel con su bolígrafo.

Se recargó en la silla seminueva que tenía para sujetar un cuerpo cansado de una vida. Vestía normal, casual y de negro. Su cabello estaba recogido en una cola alta y sus ojos estaban cerrados tratando de pensar qué es lo que necesitaba hacer en ese momento.

Eran casi la 1 de la madrugada. El cuarto estaba a oscuras y sólo una tenue lámpara alumbraba su objetivo. Un taza de café bastaba para mantenerla despierta hasta muy tarde -o muy temprano-, pero tenía ganas de algo más. Encendió un cigarro.

Saboreó lo que le daban. Subió los pies encima del escritorio y se reclinó aún más en la silla seminueva, miraba a su alrededor y todo estaba vacío, como siempre lo estaba para aquella hora de la noche. No había televisión -la distraía-, no había teléfono -lo odiaba-, no había gente -no la necesitaba-.

Se quedó observando la luz que emanaba del aparato. Se quedó ensimismada. Siempre había amado las luces tenues, sutiles, bajas; como esas que se divisan desde una cima al contemplar una ciudad en la noche.

Se sentía tranquila, ecuánime, neutral. No estaba triste, alegre o enfadada. Ya había hecho todo lo que tenía qué hacer y sólo le quedaba disfrutar. No quería dormir, pues la cafeína había hecho bien su trabajo. No quería hacer nada, simplemente estar allí, fumando, sentada, oliendo el café y observando el papel en blanco.

No quiso pensar en nada, se olvidó de sus placeres, de sus dolencias, de sus anhelos y de sus carencias. Quiso estar sola esa madrugada, estar sin la compañía de nadie, esperar a que se haga el mañana para ahora sí, tener que levantarse; esperar a que todo transcurra, a que todo pase. Vivir como siempre había querido, pero sin tener que lamentarse. Errar, pero aprender de los errores. Sufrir, pero olvidarlo después en un bar bebiendo alguna copa en soledad, o acompañada. Se dijo que tal vez mañana esté muy lejos de esa habitación, lejos del aroma de ese café, de ese cigarro que estaba apunto de ser apagado, de esa silla seminueva reclinable y de ese sentir tan pacífico que experimentaba.

No llevaba prisa, no necesitaba nada. Estaba agusto, estaba bien. No pensó en nada más, porque no había nada en qué pensar.


Se levantó, apagó la tenue luz de la lámpara que alumbraba su escritorio, cerró la puerta de la habitación y volvió al mundo real, al exterior...

viernes, 5 de septiembre de 2008

Mas allá de las miradas


El corazón me daba saltos, casi podía imaginar que todos a mi alrededor observaban su precipitado latir, o quizá podían escucharlo. Lo que nunca imaginé, fue que no era precisamente mi corazón lo que escuchaban, sino el ver a una niña en la estación de tren, completamente sola, y con la mirada perdida frente a un teléfono publico.

Quizá mas de uno me quiso brindar de su cordial ayuda, pero nunca respondí, yo solo esperaba ansiosa la llegada de mi papá que estaba segura llegaría a recogerme.

Pasaron algunas horas, llevaba algunas monedas en mi pequeño bolsillo, logre llamar a mi padre, pero solo lograba el tono del contestador. ¿Que podía yo hacer a esas altas horas de la noche? Con el estomago Haciendo ruidos extraños, el bolsillo vacío, y el corazón lleno de ilusiones.

Horas atrás había decidido huir de mi casa, a consecuencia de las miradas extrañas de mi padrastro, que me miraba con esos ojos amenazantes, llenos de lujuria y de cierto misterio que no sabría como explicar por mi tierna edad. Esa mañana de sábado cuando aún estaba dormida, y mi madre ya había partido al trabajo, mi padrastro había entrado en mi cuarto y me miraba con esa mirada que desnuda, fue entonces que desperté, y asediada por una sensación de querer huir, pues sabia que si pasaba una noche mas en mi casa, algo sucedería. Fue entonces cuando decidí hacer mi pequeña maleta, y huir a casa de mi padre.

El plan estaba ya hecho, dejaría una nota bajo la almohada de mi madre, para que no se preocupara y huiría de mi casa tan pronto como estuviera yo sola, Tomar el camión directo a la central de tren, estando ahí llamaría a mi padre, el cual estaba segura que no dudaría en ir por mi, dado a que mi padrastro siempre le prohibió el verme o siquiera llamarme, por lo tanto yo no tenia ni idea de donde el vivía, de lo contrario, Yo misma hubiera llegado hasta la casa de mi padre.

Y fue así como en esa pequeña maleta, guarde mis ilusiones, mis miedos, rencores, alegrías, tristezas, aunados a mis tiernos 13 años, y decidí partir en busca de la felicidad que no tenia en casa...





Continuara...

jueves, 12 de junio de 2008

Te vi llorar...


Te vi llorar...
Y mi corazón vibro, no pudo resistirse ante tus lagrimas ¿seria  acaso que si me amabas? fue la pregunta que asalto mi corazón y mi conciencia.

Era una mañana fría de diciembre, el desvelo de la noche anterior se hacia presente, cuando sonó el teléfono, era el, quien después de algunos días de ausencia reclamaba lo que le pertenecía.

Ella un poco molesta aún, lo ignoro lo mas que pudo, hasta que por motivos inexplicables, contesto.

-¿hola?- contesto ella con la voz entrecortada un poco confundida

- Necesito verte, (hizo una enorme pausa, tomo aire, y continuo) en verdad, no puedo vivir sin ti, vives en mi corazón....- 

El silencio se hizo presente, y el no sabia como continuar con aquel enorme discurso que tenia atorado en la garganta.

-sabes que hoy es un día familiar... es navidad, no puedo salir.-

-si, lo sé, pero en realidad necesito que hablemos, prometo no quitarte mucho tiempo, solo dame la oportunidad de aclarar las cosas.

-Es que en realidad, no me interesa saber detalles, lo hecho, hecho esta... sabes que siempre ocuparas un lugar especial en mi corazón y en mi vida. 

-por favor, solo un par de minutos- 

Su voz se escuchaba entrecortada, parecía llorar y eso la conmovió...

-Te veo en 2hrs en el lugar de siempre.

Colgó la bocina sin decir más. De un salto se levanto de la cama, y se decidió a ponerse algo sencillo, pero elegante. Dos horas después el estaba ahí en el lugar de siempre, con una sonrisa de esperanza en su rostro. Ella bajo de su auto, y subió al auto de el. El sin decir nada emprendió la marcha del coche, pasaron varios minutos sin que ambos cruzaran palabra.

-A donde vamos?- se animó a preguntar ella

-es una sorpresa-

y continuaron el recorrido en silencio total. varios minutos después estaban llegando al puerto de Ensenada, el corazón de ella parecía salir de su lugar. llegaron a un estacionamiento, bajaron del coche, y caminaron en total silencio, ella con las manos dentro de aquella gabardina que la cubría del frío que no cedía.
El caminó a su lado, las palabras simplemente no salían. Después de caminar por el mirador y observar el atardecer, por fin el se decidió y de su boca salió un firme:

- Would you marry me? (tus ojos estaban llenos de lagrimas)

Ella se quedo fría... pues de la mano de el brillaba el anillo de compromiso mas hermoso que ella hubiera visto. 



pff creo que debo dejar de ver tantas historias de cuentos de hadas...!
Gaby, dejate de pendejadas y vete a dormir!!!!

martes, 27 de mayo de 2008

Erase una vez...




Erase una vez un pensamiento que vivía en la mente de “ella” que lo alimentaba de día y de noche, mientras comía, mientras leía, mientras reía, mientras lloraba, incluso cuando pensaba; “El” estaba presente en su vida diaria, por que así lo quiso ella, mediante ese pensamiento mantener sus almas unidas, y con el paso del tiempo el fuego de la pasion, el amor, la amistad, la alegria, el deseo, la admiración y demás no murieran...


Día con día ella a través del pensamiento le daba los buenos días a el, besaba su frente con la fresca brisa de la alborada, el abría sus ojos con la esperanza de verla una vez mas, pero una vez mas ella no estaba, era solo el pensamiento. 
Las primeras semanas... quizá meses el pensó desesperadamente en ella, recordando el olor de su perfume, la textura de su piel, el brillo de sus ojos, sus dulces palabras cuando le susurraba palabras de amor, sus tiernos labios, su cabello que se mecía a merced del viento, la manera en que tomaba su mano... su temblar al hacer el amor...


Ella a su vez cada que se levantaba, enviaba un pensamiento para el, para recordarle lo mucho que lo amaba y pensaba en el, deseaba estar a su lado, que no existiera la distancia, ni el tiempo, día con día soñaba con todo lo que habían vivido juntos, su voz, sus fuertes brazos que la tomaban con vehemencia y premura, pasaba el día deseando regresar a la cama, pues era el único lugar donde podía verlo, “entre sueños”...


Poco a poco el tiempo pasó, el soñar los devoro... ambos se perdieron en pensamientos...
lo que había sido construido sobre nubes de algodón, suaves y afables que se diluyeron en el tiempo... 
Fue entonces cuando el pensamiento que los unía sucumbió...

Quedando solo el recuerdo...


Nota: la imagen la tome de por ahí, me parecio buenisima! aquí les dejo algunos datos de la misma!
Tino Rodriguez,
Spring Lullaby, 2002,
oil on wood, 12 x 12 inches,
Collection of Bernard Jazzar and Hal Nelson, Los Angeles


Y por favor no dejen de votar.. y si es por mi, pues mucho mejor!!! besitos!

lunes, 28 de abril de 2008

La casa en la playa



En aquella época, vivía sola en una pequeña casa cómoda a la orilla del mar, era un poco solitaria, pero lo cómoda lo recompensaba. Tenia una vista espectacular, con enormes ventanales, bastante bien iluminada, una chimenea enorme en la sala principal, una recamara bastante cómoda, no podía pedir mas, el mejor lugar para convertirlo en mi santuario de descanso. Siempre había considerado mi casa mi santuario, mi lugar de descanso, donde nadie me molesta, donde me alejo de todo y de todos. 

La primera semana fue un poco extraña, el ruido de las olas me despertaba continuamente, algunas veces, soñaba que las olas crecían hasta alcanzar mi casa, y así por obra de magia el mar se comía mis sueños, mi tranquilidad... y mi vida entera.
Poco a poco todo eso fue desapareciendo, o quizá me acostumbre al susurro del mar en mis oídos, disfrutaba de todo a mi alrededor, todo era tan especial, que no me daba cuenta ni del pasar de las horas.

En invierno, pasaba largas horas de trabajo sentada frente a la chimenea, en verano, salía a tomar el sol en alguna de las rocas que adornaba mi casa, en ocasiones me sentaba frente a la ventana, simplemente a observar el movimiento de las las, de las gaviotas, y el cielo, y el sol que se reflejaba en esas aguas saladas.
Todo en mi vida era un silencio total, hubo un momento en el que creí haber olvidado el sonido de mi voz.

Cierta noche, mientras dormía profundamente, algo interrumpió mi sueño, un murmullo abrazador, una voz lo suficientemente tierna y dulce que me enamoro de solo escucharla, sentía su aliento en mis oídos, y eso me hacia experimentar cierto placer, esto se produjo día con día, y yo esperaba con ansia las noches para escuchar aquella voz de murmullo que me llevaba a otro plano, nunca logre entender lo que realmente quería decirme yo solo me dejaba llevar por el éxtasis que en mi provocaba.

Con el tiempo me acostumbre a su idioma, tanto, que podía entender por fin lo que durante mucho tiempo había querido decirme, me pidió que la siguiera, y sin pensarlo fui tras de ella, me dejaba guiar por aquella voz en mis oídos. Mi cuerpo desnudo se estremeció al sentir la brisa y el frío nocturno de la playa...
De pronto el agua salada en mis pies me despertó,  ahí estaba yo, desnuda en medio de la playa, viendo aquella voz alejarse entre las aguas saladas...

sábado, 19 de abril de 2008

Follow the trail...


El Whisky hacia lo suyo en mi cuerpo, me relajaba poco a poco, y sin darme cuenta, mi cuerpo cedió ante el cansancio, Y mientras mis ojos se cerraban lentamente, la música sonaba, las luces giraban, todo lo veía tan raro, me sentía volar, mi cuerpo flotaba en medio de una sensación de éxtasis total, no logro recordar en que pensaba.
Entre risas, baile, música, luces, gente desconocida, susurros, abrazos  y roce de cuerpos, me tomase de la mano, yo me deje llevar, el efecto del alcohol en mi cuerpo no me dejaban reaccionar como normalmente lo haría. Me deje llevar por tu mano que me guiaba, abriéndose paso en medio de la multitud, después de batallar entre la multitud logramos salir de aquel lugar, Me sentí volar, en medio de tan mágica y enorme ciudad, luces y gente al por mayor.
Algo sucedía conmigo, por que cada vez me sentía mas relajada, al grado que me sentía volar.


Poco a poco intentaba abrir mis ojos, un dolor de cabeza horrible me torturaba, de repente me asuste, sentí la  adrenalina recorrer mi cuerpo entero, ¿Donde estaba? ¿Que había pasado? 
a mi alrededor una habitación impecablemente decorada, recorrí con la mirada la habitación, todo estaba intactamente ordenado, a la entrada de la habitación un pequeño recibidor...  todo estaba cubierto por una luz tenue.

Me enrede rápidamente en las sabanas blancas y corrí hacia la ventana... Era de noche, de nuevo las luces, y edificios a mi alrededor, La ciudad de Nueva York estaba a mis pies y el Hilton era testigo de cosas que yo no lograba recordar, intentaba hacer memoria pero nada llegaba a mi mente, solo lograba recordar tu sonrisa, la música, y el whisky en mi cuerpo.

Regrese a la cama, intentando forzar a mi mente a recordar algo, de pronto vi en la mesa de noche una nota en la que solo decía:

“Follow the Trail... you´ll be surprised   212 920 1637”





lunes, 14 de abril de 2008

Lo soñé?


Cuando abrí los ojos, estabas junto a mi, tu cuerpo yacía a mi lado indefenso, no quise despertarte, quise solo pensar en lo que había pasado, porque misteriosamente yo no lograba recordar absolutamente nada de lo ocurrido la noche anterior; Y por mas que me esforzaba, no lograba recordar absolutamente nada, volteaba a mi alrededor intentando buscar una pista, algo que me permitiera recordar lo que había ocurrido la noche anterior, pero en si, no encontré mucho, tu habitación estaba en completo orden (tu siempre tan ordenada).
Me sentía tan cómodo hundido en esas sabanas blancas de seda, que siempre han sido nuestras, y hoy las compartíamos. Quise abrazarte y susurrarte al oído cuanto te amaba, pero no quise interrumpir tu sueño, te veías tan hermosa, que solo atine a contemplarte, a escuchar tu respiración, a pensar... pensar... pensar.
Después de un largo rato de observarte, despertaste, pero me ignoraste completamente, te levantaste sin siquiera darme los buenos días, sin siquiera regalarme una sonrisa, como en los viejos tiempos lo hacías (ahora me inquietaba mas el saber que había pasado la noche anterior)
Te levantaste, observe tu cuerpo desnudo en completo silencio, no quería  echar a perder nuestra mañana, pues aunque parecías ignorarme seguía siendo nuestra mañana, ahí estábamos tu y yo. Te observe dirigirte al baño, tomar una ducha, mientras yo seguía metido entre tus sabanas, esperando tu regreso. saliste del baño tu cuerpo húmedo se veía aún mas hermoso, quise levantarme de un salto, abrazarte, besarte, hacerte mía. Pero algo me detenía.
Con toda calma escogías la ropa que vestirías, claro todo el tiempo me ignoraste, no me dirigiste ni una sola mirada. Eso me desconsertaba, algo muy grave debí de haber hecho para que te comportaras de esa manera, me levante de tu cama, y lentamente me acerque a ti puse mi mano en tu hombro, pero tu ni siquiera te inmutaste, intente abrazarte pero tu, seguías ignorandome. Me sentí triste, como era posible que estuvieras tan fría conmigo, y peor aún que yo no lograra recordar absolutamente nada.
en ese momento, intente ver tu rostro en el reflejo del espejo, mi sorpresa fue enorme cuando descubrí que el que no se reflejaba en el espejo era yo... en ese momento vinieron a mi los recuerdos, recordé aquella tarde cuando te vi por ultima vez, Tu, hermosa como siempre vestías un vestido primaveral en color blanco, y unas sandalias que te hacían ver elegante y hermosa, me sentí el mas vil de los hombres, como pude haberte hecho esto? después de saludarte, de platicar de todo y nada, nos despedimos, me regalaste el mas mágico de los besos, te diste la vuelta y sin decir adiós partiste, intente seguirte en el coche, y en mi intento por alcanzarte mi carro se volcó, y no supe de mi hasta hoy...


Nota: el día de hoy tengo flojera escribir... así que les dejo esto que escribí hace tiempo y no había publicado, por que no me convencía del todo... espero mañana estar de mas Humor para actualizar como se debe mi blog... así como para bloguearles a todos!!!!
Los quiero mucho y les dejo muchos besitos a todos!

Feliz inicio de semana

miércoles, 26 de marzo de 2008

Mi ángel del deseo


Soñaba siendo un ángel, de alas relucientes, de esos que a su paso iluminan el camino, y arrancan una sonrisa...
Un día me encontré con un hombre a simple vista bueno, se veía necesitado de ayuda, le pregunte si necesitaba ayuda, estaba perdido según me dijo, yo, amablemente saque mi brújula de oro, y al querer orientarlo, me arrebato mi herramienta, y soltó a correr. 
Después del incidente, solo me senté en una banqueta y me puse a llorar, sin mi brújula, yo no era mas que un simple mortal.
Y comencé a vagar sin sentido, recorriendo lugares, caminos, senderos... que desconocía, comenzaba a caer la noche y yo exhausta, sin saber a donde ir, me quede dormida en un parque, al despertar seguí mi camino, sin rumbo fijo.
Un día de esos soleados cuando el sol cala la vista y resecaba mi garganta, te encontré en mi camino, y decidí seguirte sin saber por que, al principio, me daba la sensación de estar detrás de dios mismo, después me acostumbre a tu presencia, pero siempre tras de ti.
Hoy, me encuentro aquí, hundida en este fango, en la inmensidad de mis caprichos, y a la merced de mi melancolía, aquí en la obscuridad de mis deseos, esperando ver la luz de un nuevo día.

“Soy el ángel del deseo” me dijiste un día, y cortando de un tajo mis alas, me besaste y me hiciste tuya.
Dime que quieres de mi mitad del alma mía? que enfermas mi alma, contaminas mi cuerpo, y sin piedad alguna te apoderas de mis locuras.
La oscuridad se a convertido en mi vida, dime como confiar en ti ángel mio, si estoy atada a ti desde aquel primer beso, aquel que me abrió las puertas a la inmensidad del inframundo.... estoy unida a ti que posee mi cuerpo entero, y te adueñas de mis sueños día con día, envenenando así el alma mía.

lunes, 24 de marzo de 2008

Aquella noche...


    Era un pequeño pueblo, sus calles curiosamente empedradas, solo la calle principal contaba con pavimento y buen alumbrado publico, las demás calles eran angostas, apenas  lograbas ver de noche, algunos señores borrachos sentados en las estrechas banquetas, en lo que parecía una “tiendita”.
Había gente a pesar de la hora de la madrugada, decidí caminar hacia mi hotel, el único en aquel pequeño pueblo.
La noche no era fría, mas bien cálida, el cielo se reflejaba limpio y dejaba ver cientos de estrellas y una luna hermosa, en ese pueblo se respiraba tranquilidad, tenia tantos años de no caminar con tal serenidad, sintiendo el viento en mi rostro, el olor de algunos arboles, las flores de algunas de las señoras que ponían sus macetas al pie de sus puertas, observaba algunas casas se aspecto colonial, que eran aquellas que reflejaban tener un poco mas de status social, de pronto me encontré en una calle bastante tranquila, ya no había gente, podía escuchar mis propios pasos, y mi respiración tranquila y relajada, en esta zona se observaban algunas casas construidas de adobe, carcomidas por el tiempo, algunas conservaban aun sus techos de carrizo, todo parecía tan extraño, pero a la vez tan acogedor, de pronto me encontré parada ante la puerta de un pequeño bar, las luces tenues, y decidí entrar, no había mucho movimiento, este lugar se veía un poco diferente por dentro, un poco moderno, no muy diferente a los bares que anteriormente había visitado, estúpidamente pedí lo que siempre acostumbro tomar, “cosmopolitan” obviamente no tenían... y me conforme con una cerveza. el lugar era bastante tranquilo, y de pronto me llego la inspiración y comencé a escribir en un trozo de servilleta, después de un par de cervezas, servilletas y uno que otro buen escrito, me interrumpió una chica, la cual amablemente me pregunto mi nombre, respondí con una sonrisa, y ella se sentó a mi lado, pregunto lo que siempre se pregunta a una persona que se nota no es de “ahí”. Era agradable la platica, o quizá la cerveza me ayudaba un poco. De pronto el silencio se hizo presente, solo nos miramos, nos sonreímos y se despidió por que según esto era un poco tarde. le devolví el gesto y agradecí la compañía.
Pague mi cuenta y al salir de aquel lugar me sentí feliz, y hasta una sonrisa se dibujo en mi rostro. Escuchando el sonido de mis zapatillas al caminar, mi mente comenzó a volar. minutos después me descubrí en un callejón, un escalofrío recorrió mi cuerpo, en ese momento maldije al haberme decidido por aquella diminuta falda, que dejaba al descubierto mis piernas.
Cuando me di la media vuelta a lo lejos, vi la silueta de lo que parecía ser un hombre, me acerque a el con la intención de preguntar donde estaba, al acercarme percibí un perfume que por un momento me transporto a otro lugar, y de pronto no supe de mi...

Cuando desperté no reconocí el lugar donde estaba, solo atinaba a reconocer ese perfume, mire a mi alrededor y no había nada, solo un cuarto obscuro, en cual solo había la cama en la que yo estaba recostada, no supe que hacer, quise gritar, correr,intentar escapar, pero solo escuche una voz decir: “ no podrás escapar, por que todo esto, eres tu misma”

De pronto al fondo de la habitación note un enorme espejo, en el que alcanzaba a verme claramente, pude ver mi rostro, mis ojos cansados, con unas muy marcadas lineas negras debajo de ellos, me notaba exhausta , al observar mi pecho, solo pude notar un enorme vació... me solté en llanto, sin hacer pregunta alguna. y ahí sentada en medio de aquella habitación oscura y vacía, mi mente comenzó a recordar...

Después de que el frío recorriera mi cuerpo e hiciera erizar mi piel, me acerque y le pregunte a aquel hombre en donde me encontraba, su perfume me hipnotizo, a lo lejos pude ver a la chica del bar, que sin notarlo, era idéntica a mi, me sonreía justo en ese momento perdí la razón, y de pronto mil cuervos comenzaron a volar sobre mi, picoteándome el pecho, hasta lograr arrancarme el corazón.